Tener acceso a alimentos es una de las tantas odiseas que padecen cada día los cubanos y cubanas en la isla. Y aunque estas penurias se han agudizado con la actual crisis económica y las ventas en MLC de lo poco que hay, la falta de comida no es nada nuevo en Cuba. Precisamente con el anhelo de poder disfrutar de alimentos básicos en la dieta ha jugado el discurso oficial cubano, soltando promesas que hasta hoy nadie cumple. Algunas ridículamente improbables ¿Cómo olvidar el vaso de leche de Raúl?
Fue en Camagüey, el 26 de julio de 2007, cuando Raúl Castro —que entonces ocupaba por designio la presidencia interina de Cuba—, aseguró que habría leche para todos.
“Hay que borrarse de la mente eso de los siete años. Llevamos 50 años diciendo que hasta los siete años. Hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche y hay tierra para producirla”, improvisó eufórico.
Raúl estaba prometiendo algo que la ineficiente producción nacional no conseguiría; así que su equipo intentó remediar la arriesgada improvisación y suprimió esas líneas de las versiones taquigráficas. También lo cortaron de la retransmisión. Sin embargo ya era tarde. El video circula aún por internet, sin que haya aparecido el anhelado lácteo.
Esta manía de los mandatarios cubanos de prometer más leche no fue invención de Raúl, antes su hermano había protagonizado delirantes comentarios al respecto: “habrá tanta leche que se llenará la bahía de La Habana”, es uno de los más célebres. Pero fue en los 80 cuando la excentricidad de Fidel con el líquido llegó más lejos junto al nombre de Ubre Blanca, la vaca cubana que tuvo su propio monumento, aire acondicionado ya la que el mandatario llamó “nuestra campeona”. El registro de la leche obtenida de Ubre Blanca fue informado en noticieros y emisoras como si se tratara del clima o de los resultados de la serie de béisbol.
Incluso, el rumiante era mencionado con orgullo por el dictador cubano en sus discursos, máxime porque superó la marca mundial de una vaca estadounidense y entró a los récords Guinnes. Y una de las mayores obsesiones de Fidel era competir contra Estados Unidos. “Cuba producirá más naranjas que la Florida… De eso no hay duda”, dijo el 6 de agosto de 1968. Esto jamás lo logró, pero no fue su única rivalidad. También prometió que la isla tendría un helado propio y superior a la marca Johnson, y creó Coppelia, de cuya calidad no es necesario hablar.
Hasta hoy continúa el gobierno cubano, aunque de modos menos absurdos, prometiendo a su población acceso a alimentos sin cumplirlo. En 2019, el ministro de Economía Alejandro Gil anunció que comenzarían a vender electrodomésticos y productos automotores en Moneda Libremente Convertible (MLC). En ese momento apuntó: “Nosotros no tenemos la pretensión de eliminar las monedas nacionales ni de ampliar las ventas en dólares o en cualquier moneda extranjera al resto de la red minorista, ni de ir ganando más espacios en las ventas en dólares”. Falso.
Nueves meses después anunciaron que 72 puntos de ventas estatales comercializarían en MLC productos alimenticios. Supuestamente con lo recaudado, suministrarían los establecimientos en moneda nacional, pero la realidad ha dado otras luces. La cantidad de puntos de venta en MLC sigue multiplicándose, mientras los pocos que venden en MN son locales fantasmas. Otra promesa que no cumplieron.